Esta nueva versión de la ley, que introduce pequeñas
variaciones de maquillaje, sigue siendo regresiva y antifamiliar, y no cuenta
con el respaldo de muchas instituciones familiares, a muchas de las cuales ni siquiera ha
escuchado.
(MADRID, 22 Noviembre 2004) . Con la aprobación por parte del Consejo de Ministros el
próximo viernes de la nueva redacción del anteproyecto- que no introduce modificaciones
sustanciales con el anterior anteproyecto- el Gobierno quiere imponer a las familias, de
una manera unilateral y sin consenso social, la dictadura del repudio y de la ruptura
señala el presidente del Instituto de Política familiar, Eduardo Hertfelder.
En efecto, señala el presidente del IPF, el Gobierno va a imponer la dictadura de la
ruptura porque al eliminarse el tiempo de separación que había hasta ahora, no se va a
permitir que los matrimonios puedan reconciliarse, por lo tanto todo matrimonio en un
momento de crisis va a verse abocado a la ruptura sin más. Hay que recordar que
actualmente el 20% de los matrimonios se reconcilian durante el tiempo de separación
previo al divorcio, lo que afecta a más 15.000 matrimonios al año), por lo que se
incrementará sustancialmente la ruptura familiar en España.
Por otra parte, prosigue Hertfelder, el Gobierno va imponer la dictadura del repudio con
el establecimiento del divorcio unilateral sin causa, ya que relega a una situación de
absoluta indefensión al cónyuge no solicitante, quien no podrá oponerse a la acción de
separación o divorcio. Con esta ley, el matrimonio se convierte en una materia
absolutamente disponible por uno solo de los cónyuges, negando a la persona de el
otro consorte cualquier derecho a defender el mantenimiento de dicho vínculo.
El hecho de introducir la unilateralidad sin plazo de reflexión y sin causas lo que va a
traer a España es una implementación y legalización de una figura jurídica conocida
como repudio.
La evidencia empírica, recuerda así mismo el IPF, muestra que en todos los países donde
se ha aprobado el divorcio unilateral sin causa objetiva, se ha producido un incremento en
el número de rupturas matrimoniales de 2 a 7,5 veces superior en el periodo posterior al
cambio legal.
En esta nueva versión de la ley en la que se han introducido pequeñas variaciones de
maquillaje que no afectan sustancialmente al contenido de ley, concluye
Hertfelder, va a provocar un incremento de la ruptura familiar y que deja en la más
absoluta indefensión a uno de los cónyuges, lo que hace que sea una ley claramente
regresiva y antifamiliar.