actualidad

 

Presente y futuro de la familia

Eduardo Hertfelder
Presidente Instituto de Política Familiar

España es hoy una España vieja, sin jóvenes, con los hogares vacíos y, en muchos casos, rotos. Esta no es, desgraciadamente, una frase más o menos impactante para captar la atención del lector, sino la conclusión del análisis de la situación de la familia en el 2003 y su evolución en los últimos 20 años. En efecto, España hoy es una población vieja cuya pirámide poblacional está invertida y en la que hay más de 1.000.000 de personas mayores de 65 años que menores de 14 años en el 2001. La población mayor de 65 años representa ya el 17% de la población total.

Por otra parte, España se está quedando sin juventud. Se han "perdido" casi 4 millones de jóvenes en 21 años) en la que se ha reducido drásticamente el número de nacimientos -un 30% menos al año que en 1980 (160.000 niños menos) teniendo el   índice de fecundidad más bajo del mundo (1,26 hijos/mujer en el 2002)- , entre otras cosas por:

- la explosión del numero de abortos (1 aborto cada 6,8 minutos, 77.125 abortos en el 2002).

- porque somos el país -junto con el Reino Unido- de la UE en la que mas tarde se empieza a tener hijos (30,8 años),

- porque existe un uso generalizado de los métodos anticonceptivos (el 75% de las mujeres lo utilizan) y

-  porque más del 50% de las familias no tienen intención de tener más hijos.

Si nos centramos en el tema de los hogares, podemos concluir que se está produciendo un vaciamiento de los hogares españoles. Los hogares españoles son cada vez más pequeños estando la media ya por debajo de los tres miembros. Más del 20% de los hogares españoles son, en la actualidad, solitarios, representando a más de tres millones de españoles (de los que casi el 50% lo componen personas mayores de 65 años). Por el contrario los hogares numerosos (5 miembros) han descendido vertiginosamente pasando casi el 30% en 1980 hasta apenas el 11% en la actualidad.

En cuanto a los matrimonios, La cifra de rupturas matrimoniales creció en el 2002 un 11 por ciento respecto al año anterior afectando a más de 115.000 de matrimonios. El incremento se dispara al 72 por ciento si lo comparamos con las cifras de 1992, lo que supone que se está produciendo en España una ruptura matrimonial cada 4,6 minutos.

La situación es tal que las rupturas matrimoniales están creciendo a ritmos más acelerados que la creación de nuevos matrimonios.

En definitiva, los problemas de la familia se han agravado
considerablemente en los últimos 20 años.


I. Causas

Y esto es fruto del abandono y la desprotección durante muchos años por parte de las administraciones públicos, del ambiente cultural y mediáticos que ha minusvalorado- cuando no ha atacado- al matrimonio y la familia y la dejación de la sociedad en general y de nosotros las familias que hemos asistido como entes pasivos al agravamiento de los problemas de la familia.

En España esta concepción antifamiliar se fue implantando más lentamente que en el resto de Europa, alcanzando durante los gobiernos socialistas su máximo apogeo. En efecto, La administración socialista no sólo no creía en la familia, sino que, además, la consideraba como escuela de desigualdades sociales y origen de la opresión de sus componentes, en especial de la mujer. Actuando "coherentemente" con estas tesis, el objeto de las políticas públicas del PSOE se desplaza hacia los individuos, de manera que no sólo no promocionó la institución familiar sino que aplicó durante sus diferentes gobiernos una política que ignoraba la familia o era claramente antifamiliar, eliminando paulatinamente las pocas y exiguas ayudas y prestaciones que existían hasta entonces. Todo ello provocó que la política familiar se "desinstitucionalizara" hasta evaporarse. Los posteriores gobiernos del Partido Popular si bien no siguieron desarrollando dicha política antifamiliar, no han apostado decididamente por la familia y las medidas que han ideo implementar se pueden considera tímidas y claramente insuficientes.

Como consecuencia de todo ello, España es el país de la UE que menos ayuda a la familia. A modo de ejemplo comparativo de la diferencia de trato a la familia en España y en el resto de Europa, podemos señalar:

- Los países europeos apuestan por la Familia, España, nó. Mientras países europeos como Alemania, Francia, Noruega, Luxemburgo, Bélgica, etc  cuentan con Ministerios/Secretaría de Estado de la familia, en España el organismo encargado de la Familia es de muy  escasa entidad y relevancia (Subdirección General del Menor y de la Familia).

- De cada 5 euros que se dedica en Europa (de media) a la familia, en España solo se dedica 1 euro. En efecto, mientras todos los países dedican una media del 2,2% del PIB a la familia (el que menos dedica), España le dedica solamente el 0,4% del PIB, siendo el país de la UE que menos le dedica y muy por debajo de países tales como Grecia o Portugal.

- La diferencia en las prestaciones sociales por hijo a cargo es tan abismal  con respecto a Europa que:

Un matrimonio español necesitaría tener 11 hijos y  ganar menos de 1.581.319 pts/año para tener las mismas prestaciones que una familia con 2 hijos en Alemania e independientemente de sus ingresos.. Por lo mismo, necesitaría tener 10 hijos con respecto a Reino Unido y 4 hijos con respecto a Francia.

Un matrimonio español necesitaría tener 18 hijos y  ganar menos de 1.787.578 pts/año para tener las mismas prestaciones que una familia con tres hijos en Alemania. Por lo mismo, necesitaría tener también 18 hijos con respecto a Reino Unido y 14 hijos con respecto a Francia.

- La mayoría de los países europeos dan prestaciones universales, España no.

II. Punto de Inflexión

Afortunadamente, en los últimos años, tanto en la generalidad de los estados europeos como en las instancias supranacionales (Organización de las Naciones Unidas, Parlamento Europeo,  Consejo de Europa, etc), ha surgido una fuerte preocupación por los problemas de la familia. Se corresponde esta preocupación con la creciente sensibilidad social ante la necesidad de proteger a la familia y los entornos de la vida familiar. La política familiar ha pasado a ser entendida de nuevo como prioridad social y pública.

También en España, aunque con varios años de retraso con respecto a Europa, comenzamos a ver un cambio de actitud en los políticos y administraciones. Después de años de olvido, la familia ha vuelto a situarse en el eje central de la agenda política. De izquierda a derecha, los partidos y administraciones compiten por ofrecer medidas dirigidas a fortalecer, en mayor o menor medida, a la institución familiar.

En este sentido se han de entender algunas de las últimas medidas de los gobiernos, tales como:

- Ley de conciliación de la vida laboral y familiar
- Reformas del IRPF
- Ley de Protección a las familias numerosas
- Creación del Observatorio de la Familia

Por su parte muchas de las Comunidades Autónomas en España están empezando a implantar, con mayor o menor acierto, diversos medidas de ayuda a la familia (Navarra, Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana, Aragón, Castilla León, etc).

III. Deficiencias actuales

Ahora bien casi todas estas iniciativas, ya sean de nivel nacional o autonómico, comparten, por regla general, algunas carencias que conviene destacar:

1. Definición errónea del concepto de familia, confundiendo el matrimonio y la familia con otras unidades convivenciales de naturaleza y fines distintos.

2. Pretensión de crear un ambiente favorable a las familias sólo desde el plano económico, olvidándose de los planos educativo, social, jurídico, cultural, de los medios de comunicación, etc. Se debe impulsar toda una cultura que apueste por la familia como institución básica de la sociedad. Y esto no se está desarrollando.

3. Confusión entre Política Familiar (dirigida a todas las familias con los objetivos de crear un ambiente favorable a las familias, tanto en el plano socio- económico como en el cultural y de la comunicación) y Política asistencial de familia (destinada a  la familias con dificultades y que tiene como objetivo corregir desigualdades). Ello está originando un carácter marcadamente asistencial en las medidas económicas más importantes (prestaciones sociales por hijo a cargo, políticas de vivienda, etc)

4. Insuficientes dotaciones presupuestarias para el desarrollo de los planes, estando en algunos casos sin determinar.

5. Organismos de la administración de rango muy secundario sin posibilidades reales de implementar medidas y planes eficaces de apoyo a la familia.

IV Necesidad de desarrollar una Política Integral de Familia

Como consecuencia de las carencias señaladas anteriormente podemos concluir es necesario reorientar las políticas familiares que vienen desarrollando las distintas administraciones, de manera que las políticas de familia han de orientarse también a la familia en cuanto grupo social, a fin de facilitar el cumplimiento correcto de sus funciones. Una política de familia que apunta expresamente a lo concerniente al grupo familiar en cuanto medio afectivo, educativo, económico y social, supone que no se legisle sólo en términos de individuos, sino en términos y en función de personas que viven en una familia, supone que se legisle con "perspectiva de familia"..

Una política de familia limitada exclusivamente a las políticas sectoriales o a planes integrales para los miembros de la familia en cuanto individuos resulta siempre una política familiar incompleta.

No se puede pedir que la familia sea una instancia responsable y confiarle deberes concretos frente a los hijos, los enfermos, los jóvenes, los ancianos o minusválidos, y al tiempo negarle la dignidad, los derechos y el reconocimiento público en cuanto tal. Es preciso incluir en las políticas de familia el que ésta sea defendida como una institución privilegiada.

Por todo ello se requiere diseñar y coordinar iniciativas para la protección y el desarrollo del grupo familiar y sus miembros, pero desde intervenciones sociales centradas en la familia como objeto y sujeto de su actuación, por cuanto la defensa de la familia, en cuanto institución, debe ser asumido uno de los objetivos de la política familiar. Reducir el debate a los medios y medidas para ayudar y proteger a la familia desde una perspectiva pragmática, o limitar el derecho constitucional de protección a la familia a unas medidas cuantitativas, financieras o materiales que posibiliten a los miembros de la familia vivir mejor, pero dejando de lado el sentido de institución, es perder el sentido de política familiar.

Es necesario aplicar, pues,  una verdadera política integral de familia. Por ello la política integral de familia debe ser, de carácter Universal (dirigida a todas las familias) y no asistencial, que promocione a la familia como institución, fomentando la idea misma de la familia y promoviendo una cultura y ambiente favorable que permita a la familia afrontar el día a día, ayudando a los padres a tener los hijos que deseen, integrando de manera verdaderamente humana y constructiva sus distintos ámbitos de desarrollo laboral, familiar y personal, Ayudando a superar las crisis familiares, reconociendo el derecho de los padres a educar a sus hijos, promoviendo la participación activa de padres y asociaciones y teniendo en cuenta, con medidas específicas, a las familias con determinadas necesidades".

V. Algunas medidas

Como medidas concretas para desarrollar esa Política Integral de Familia, es imprescindible, implementar, al menos, las siguientes medidas:

1.Creación de un Ministerio de la Familia

2.Elaboración de la "Ley de Protección a la Familia"  que evite, entre otras cosas, confusiones, deliberadas o no, terminológicas.

3. Actualización periódica del PIAF(Plan Integral de Apoyo a la Familia) con dotación presupuestaria específica

4. Creación de Órgano  de asesoramiento, control y supervisión de políticas de la administración,  para incorporar la "perspectiva de familia" en todas las políticas públicas.

5. Campañas de sensibilización social y de promoción de un ambiente y cultura favorable a la familia y revalorización de la infancia y maternidad.

6. Creación de un Consejo Audiovisual Independiente que proteja a los menores y la familia

7.Convergencia gradual  con Europa  y redistribución de las prestaciones sociales.

8.Universalización prestaciones sociales por hijo a cargo y equiparación con Europa. Aumento de sus cuantías.

9. Pacto de Administración-Comunidades-Ayuntamientos para abaratar la vivienda.

10. Reforma de la ley del IRPF con perspectiva de familia eliminando las discriminaciones actuales para con la familia, Universalización de la paga de 100 euros  e   Introducción del concepto Servicios y Bienes Básicos de consumo y gasto familiar,    así como Desgravación fiscal para una serie de servicios básicos para la familia.

11. Apoyo a la maternidad con la Reducción del 50% IVA en una serie de productos básicos infantiles  y la  Creación de Centros de Atención a la Mujer embarazada que ayude a todas las madres, solteras o casadas, a tener sus hijos.

12.Complemento de Libre elección  de la actividad por un importe de 250 euros/ mes para aquellos padres que desean elegir postponer temporalmente su actividad profesional para cuidar a su hijos hasta que cumplan los 3 años (compensaría parte de la renumeración perdida).

13. Impulso de medidas preventivas para ayudar a superar las crisis familiares promocionando los Centros de Orientación y Terapia Familiar, tanto públicos como privados

14. Implantación del cheque de guardería y escolar

15.Creación de foros y puntos de participación activa  de familias y asociaciones

Conclusión: Apostar por la familia

Hace ya varios años que la economía de España avanza. Es patente el progreso en los servicios y en la infraestructura del país. Los salarios han mejorado y son notorias las comodidades que ahora disfrutamos dentro del concierto de los países desarrollados.

Sin embargo, habría que preguntarnos si no hemos descuidado el desarrollo de nuestra sociedad. Mientras aumenten el alcoholismo, la drogadicción, los suicidios, mientras los matrimonios sean cada vez más endebles, mientras el índice del aborto siga subiendo,   tendremos que preguntarnos si las cosas van bien.  Tendremos que preguntarnos si estamos construyendo la España y la Europa que queremos. Tendremos que reflexionar si estamos pensando verdaderamente en términos de desarrollo humano de solidaridad y comunidad. Tendremos tal vez que concluir, al igual que lo hacía el Presidente Aznar que "cuando en las sociedades no se respeta la vida, no se valora a la familia, no se desean hijos o no se cuida a los ancianos, "algo no marcha bien" ."el problema no sería que la sociedad estuviera envejecida, sino, más bien, débil o enferma" .

Se requiere, por tanto, apostar por la familia.

Apostar por la familia es creer que la familia es el ámbito natural donde se trasmite, cuida y valora la vida de cada ser humano. Por ello en este ámbito se ve con total claridad el carácter insustituible del ser humano. Aquí a la persona no se la identifica con un número sino que se la llama por su nombre.

Apostar por la familia es entender que la familia es un espacio donde se practica la donación. En ella se aprende a conjugar el verbo "compartir", incluso en medio de una sociedad que nos trata de enseñar a conjugar únicamente el verbo "competir".

Apostar por la familia es experimentar que la familia, además, es el hogar donde se suscitan los verdaderos valores que liberan al ser humano y que le dan sentido a su existencia, porque es el ámbito humano donde mejor se puede desarrollar la interioridad de la persona. En la familia se aprenden los criterios, los valores y las normas de convivencia esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y para la construcción de la sociedad: libertad, respeto, sacrificio, generosidad, solidaridad.

Apostar por la familia es vivir que la familia es el lugar donde se encuentran diferentes generaciones y donde se ayudan  mutuamente a crecer en la solidaridad y el compromiso, y donde se aprende a armonizar los derechos individuales con las demás exigencias de la vida social.

Apostar por la familia es sembrar contra el individualismo y la soledad crónica que vive el ser humano en nuestros días. Apostar por la familia es creer que la familia es el espacio más propio de encuentro y comunión para la persona. Apostar por la familia es creer, en definitiva, que vivir en familia es enseñar la vida como una vocación al amor.

 

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