España es hoy una España vieja, sin jóvenes, con
los hogares vacíos y, en muchos casos, rotos. Esta no es, desgraciadamente, una frase
más o menos impactante para captar la atención del lector, sino la conclusión del
análisis de la situación de la familia en el 2003 y su evolución en los últimos 20
años. En efecto, España hoy es una población vieja cuya pirámide poblacional está
invertida y en la que hay más de 1.000.000 de personas mayores de 65 años que menores de
14 años en el 2001. La población mayor de 65 años representa ya el 17% de la población
total.
Por otra parte, España se está quedando sin juventud. Se han "perdido" casi 4
millones de jóvenes en 21 años) en la que se ha reducido drásticamente el número de
nacimientos -un 30% menos al año que en 1980 (160.000 niños menos) teniendo el
índice de fecundidad más bajo del mundo (1,26 hijos/mujer en el 2002)- , entre
otras cosas por:
- la explosión del numero de abortos (1 aborto cada 6,8 minutos, 77.125 abortos en el
2002).
- porque somos el país -junto con el Reino Unido- de la UE en la que mas tarde se empieza
a tener hijos (30,8 años),
- porque existe un uso generalizado de los métodos anticonceptivos (el 75% de las mujeres
lo utilizan) y
- porque más del 50% de las familias no tienen intención de tener más hijos.
Si nos centramos en el tema de los hogares, podemos concluir que se está produciendo un
vaciamiento de los hogares españoles. Los hogares españoles son cada vez más pequeños
estando la media ya por debajo de los tres miembros. Más del 20% de los hogares
españoles son, en la actualidad, solitarios, representando a más de tres millones de
españoles (de los que casi el 50% lo componen personas mayores de 65 años). Por el
contrario los hogares numerosos (5 miembros) han descendido vertiginosamente pasando casi
el 30% en 1980 hasta apenas el 11% en la actualidad.
En cuanto a los matrimonios, La cifra de rupturas matrimoniales creció en el 2002 un 11
por ciento respecto al año anterior afectando a más de 115.000 de matrimonios. El
incremento se dispara al 72 por ciento si lo comparamos con las cifras de 1992, lo que
supone que se está produciendo en España una ruptura matrimonial cada 4,6 minutos.
La situación es tal que las rupturas matrimoniales están creciendo a ritmos más
acelerados que la creación de nuevos matrimonios.
En definitiva, los problemas de la familia se han agravado
considerablemente en los últimos 20 años.
I. Causas
Y esto es fruto del abandono y la desprotección durante muchos años por parte de las
administraciones públicos, del ambiente cultural y mediáticos que ha minusvalorado-
cuando no ha atacado- al matrimonio y la familia y la dejación de la sociedad en general
y de nosotros las familias que hemos asistido como entes pasivos al agravamiento de los
problemas de la familia.
En España esta concepción antifamiliar se fue implantando más lentamente que en el
resto de Europa, alcanzando durante los gobiernos socialistas su máximo apogeo. En
efecto, La administración socialista no sólo no creía en la familia, sino que, además,
la consideraba como escuela de desigualdades sociales y origen de la opresión de sus
componentes, en especial de la mujer. Actuando "coherentemente" con estas tesis,
el objeto de las políticas públicas del PSOE se desplaza hacia los individuos, de manera
que no sólo no promocionó la institución familiar sino que aplicó durante sus
diferentes gobiernos una política que ignoraba la familia o era claramente antifamiliar,
eliminando paulatinamente las pocas y exiguas ayudas y prestaciones que existían hasta
entonces. Todo ello provocó que la política familiar se
"desinstitucionalizara" hasta evaporarse. Los posteriores gobiernos del Partido
Popular si bien no siguieron desarrollando dicha política antifamiliar, no han apostado
decididamente por la familia y las medidas que han ideo implementar se pueden considera
tímidas y claramente insuficientes.
Como consecuencia de todo ello, España es el país de la UE que menos ayuda a la familia.
A modo de ejemplo comparativo de la diferencia de trato a la familia en España y en el
resto de Europa, podemos señalar:
- Los países europeos apuestan por la Familia, España, nó. Mientras países europeos
como Alemania, Francia, Noruega, Luxemburgo, Bélgica, etc cuentan con
Ministerios/Secretaría de Estado de la familia, en España el organismo encargado de la
Familia es de muy escasa entidad y relevancia (Subdirección General del Menor y de
la Familia).
- De cada 5 euros que se dedica en Europa (de media) a la familia, en España solo se
dedica 1 euro. En efecto, mientras todos los países dedican una media del 2,2% del PIB a
la familia (el que menos dedica), España le dedica solamente el 0,4% del PIB, siendo el
país de la UE que menos le dedica y muy por debajo de países tales como Grecia o
Portugal.
- La diferencia en las prestaciones sociales por hijo a cargo es tan abismal con
respecto a Europa que:
Un matrimonio español necesitaría tener 11 hijos y ganar menos de 1.581.319
pts/año para tener las mismas prestaciones que una familia con 2 hijos en Alemania e
independientemente de sus ingresos.. Por lo mismo, necesitaría tener 10 hijos con
respecto a Reino Unido y 4 hijos con respecto a Francia.
Un matrimonio español necesitaría tener 18 hijos y ganar menos de 1.787.578
pts/año para tener las mismas prestaciones que una familia con tres hijos en Alemania.
Por lo mismo, necesitaría tener también 18 hijos con respecto a Reino Unido y 14 hijos
con respecto a Francia.
- La mayoría de los países europeos dan prestaciones universales, España no.
II. Punto de Inflexión
Afortunadamente, en los últimos años, tanto en la generalidad de los estados europeos
como en las instancias supranacionales (Organización de las Naciones Unidas, Parlamento
Europeo, Consejo de Europa, etc), ha surgido una fuerte preocupación por los
problemas de la familia. Se corresponde esta preocupación con la creciente sensibilidad
social ante la necesidad de proteger a la familia y los entornos de la vida familiar. La
política familiar ha pasado a ser entendida de nuevo como prioridad social y pública.
También en España, aunque con varios años de retraso con respecto a Europa, comenzamos
a ver un cambio de actitud en los políticos y administraciones. Después de años de
olvido, la familia ha vuelto a situarse en el eje central de la agenda política. De
izquierda a derecha, los partidos y administraciones compiten por ofrecer medidas
dirigidas a fortalecer, en mayor o menor medida, a la institución familiar.
En este sentido se han de entender algunas de las últimas medidas de los gobiernos, tales
como:
- Ley de conciliación de la vida laboral y familiar
- Reformas del IRPF
- Ley de Protección a las familias numerosas
- Creación del Observatorio de la Familia
Por su parte muchas de las Comunidades Autónomas en España están empezando a implantar,
con mayor o menor acierto, diversos medidas de ayuda a la familia (Navarra, Cataluña,
Galicia, Comunidad Valenciana, Aragón, Castilla León, etc).
III. Deficiencias actuales
Ahora bien casi todas estas iniciativas, ya sean de nivel nacional o autonómico,
comparten, por regla general, algunas carencias que conviene destacar:
1. Definición errónea del concepto de familia, confundiendo el matrimonio y la familia
con otras unidades convivenciales de naturaleza y fines distintos.
2. Pretensión de crear un ambiente favorable a las familias sólo desde el plano
económico, olvidándose de los planos educativo, social, jurídico, cultural, de los
medios de comunicación, etc. Se debe impulsar toda una cultura que apueste por la familia
como institución básica de la sociedad. Y esto no se está desarrollando.
3. Confusión entre Política Familiar (dirigida a todas las familias con los objetivos de
crear un ambiente favorable a las familias, tanto en el plano socio- económico como en el
cultural y de la comunicación) y Política asistencial de familia (destinada a la
familias con dificultades y que tiene como objetivo corregir desigualdades). Ello está
originando un carácter marcadamente asistencial en las medidas económicas más
importantes (prestaciones sociales por hijo a cargo, políticas de vivienda, etc)
4. Insuficientes dotaciones presupuestarias para el desarrollo de los planes, estando en
algunos casos sin determinar.
5. Organismos de la administración de rango muy secundario sin posibilidades reales de
implementar medidas y planes eficaces de apoyo a la familia.
IV Necesidad de desarrollar una Política Integral de Familia
Como consecuencia de las carencias señaladas anteriormente podemos concluir es necesario
reorientar las políticas familiares que vienen desarrollando las distintas
administraciones, de manera que las políticas de familia han de orientarse también a la
familia en cuanto grupo social, a fin de facilitar el cumplimiento correcto de sus
funciones. Una política de familia que apunta expresamente a lo concerniente al grupo
familiar en cuanto medio afectivo, educativo, económico y social, supone que no se
legisle sólo en términos de individuos, sino en términos y en función de personas que
viven en una familia, supone que se legisle con "perspectiva de familia"..
Una política de familia limitada exclusivamente a las políticas sectoriales o a planes
integrales para los miembros de la familia en cuanto individuos resulta siempre una
política familiar incompleta.
No se puede pedir que la familia sea una instancia responsable y confiarle deberes
concretos frente a los hijos, los enfermos, los jóvenes, los ancianos o minusválidos, y
al tiempo negarle la dignidad, los derechos y el reconocimiento público en cuanto tal. Es
preciso incluir en las políticas de familia el que ésta sea defendida como una
institución privilegiada.
Por todo ello se requiere diseñar y coordinar iniciativas para la protección y el
desarrollo del grupo familiar y sus miembros, pero desde intervenciones sociales centradas
en la familia como objeto y sujeto de su actuación, por cuanto la defensa de la familia,
en cuanto institución, debe ser asumido uno de los objetivos de la política familiar.
Reducir el debate a los medios y medidas para ayudar y proteger a la familia desde una
perspectiva pragmática, o limitar el derecho constitucional de protección a la familia a
unas medidas cuantitativas, financieras o materiales que posibiliten a los miembros de la
familia vivir mejor, pero dejando de lado el sentido de institución, es perder el sentido
de política familiar.
Es necesario aplicar, pues, una verdadera política integral de familia. Por ello la
política integral de familia debe ser, de carácter Universal (dirigida a todas las
familias) y no asistencial, que promocione a la familia como institución, fomentando la
idea misma de la familia y promoviendo una cultura y ambiente favorable que permita a la
familia afrontar el día a día, ayudando a los padres a tener los hijos que deseen,
integrando de manera verdaderamente humana y constructiva sus distintos ámbitos de
desarrollo laboral, familiar y personal, Ayudando a superar las crisis familiares,
reconociendo el derecho de los padres a educar a sus hijos, promoviendo la participación
activa de padres y asociaciones y teniendo en cuenta, con medidas específicas, a las
familias con determinadas necesidades".
V. Algunas medidas
Como medidas concretas para desarrollar esa Política Integral de Familia, es
imprescindible, implementar, al menos, las siguientes medidas:
1.Creación de un Ministerio de la Familia
2.Elaboración de la "Ley de Protección a la Familia" que evite, entre
otras cosas, confusiones, deliberadas o no, terminológicas.
3. Actualización periódica del PIAF(Plan Integral de Apoyo a la Familia) con dotación
presupuestaria específica
4. Creación de Órgano de asesoramiento, control y supervisión de políticas de la
administración, para incorporar la "perspectiva de familia" en todas las
políticas públicas.
5. Campañas de sensibilización social y de promoción de un ambiente y cultura favorable
a la familia y revalorización de la infancia y maternidad.
6. Creación de un Consejo Audiovisual Independiente que proteja a los menores y la
familia
7.Convergencia gradual con Europa y redistribución de las prestaciones
sociales.
8.Universalización prestaciones sociales por hijo a cargo y equiparación con Europa.
Aumento de sus cuantías.
9. Pacto de Administración-Comunidades-Ayuntamientos para abaratar la vivienda.
10. Reforma de la ley del IRPF con perspectiva de familia eliminando las discriminaciones
actuales para con la familia, Universalización de la paga de 100 euros e
Introducción del concepto Servicios y Bienes Básicos de consumo y gasto familiar,
así como Desgravación fiscal para una serie de servicios básicos para la
familia.
11. Apoyo a la maternidad con la Reducción del 50% IVA en una serie de productos básicos
infantiles y la Creación de Centros de Atención a la Mujer embarazada que
ayude a todas las madres, solteras o casadas, a tener sus hijos.
12.Complemento de Libre elección de la actividad por un importe de 250 euros/ mes
para aquellos padres que desean elegir postponer temporalmente su actividad profesional
para cuidar a su hijos hasta que cumplan los 3 años (compensaría parte de la
renumeración perdida).
13. Impulso de medidas preventivas para ayudar a superar las crisis familiares
promocionando los Centros de Orientación y Terapia Familiar, tanto públicos como
privados
14. Implantación del cheque de guardería y escolar
15.Creación de foros y puntos de participación activa de familias y asociaciones
Conclusión: Apostar por la familia
Hace ya varios años que la economía de España avanza. Es patente el progreso en los
servicios y en la infraestructura del país. Los salarios han mejorado y son notorias las
comodidades que ahora disfrutamos dentro del concierto de los países desarrollados.
Sin embargo, habría que preguntarnos si no hemos descuidado el desarrollo de nuestra
sociedad. Mientras aumenten el alcoholismo, la drogadicción, los suicidios, mientras los
matrimonios sean cada vez más endebles, mientras el índice del aborto siga subiendo,
tendremos que preguntarnos si las cosas van bien. Tendremos que preguntarnos
si estamos construyendo la España y la Europa que queremos. Tendremos que reflexionar si
estamos pensando verdaderamente en términos de desarrollo humano de solidaridad y
comunidad. Tendremos tal vez que concluir, al igual que lo hacía el Presidente Aznar que
"cuando en las sociedades no se respeta la vida, no se valora a la familia, no se
desean hijos o no se cuida a los ancianos, "algo no marcha bien" ."el
problema no sería que la sociedad estuviera envejecida, sino, más bien, débil o
enferma" .
Se requiere, por tanto, apostar por la familia.
Apostar por la familia es creer que la familia es el ámbito natural donde se trasmite,
cuida y valora la vida de cada ser humano. Por ello en este ámbito se ve con total
claridad el carácter insustituible del ser humano. Aquí a la persona no se la identifica
con un número sino que se la llama por su nombre.
Apostar por la familia es entender que la familia es un espacio donde se practica la
donación. En ella se aprende a conjugar el verbo "compartir", incluso en medio
de una sociedad que nos trata de enseñar a conjugar únicamente el verbo
"competir".
Apostar por la familia es experimentar que la familia, además, es el hogar donde se
suscitan los verdaderos valores que liberan al ser humano y que le dan sentido a su
existencia, porque es el ámbito humano donde mejor se puede desarrollar la interioridad
de la persona. En la familia se aprenden los criterios, los valores y las normas de
convivencia esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y para la
construcción de la sociedad: libertad, respeto, sacrificio, generosidad, solidaridad.
Apostar por la familia es vivir que la familia es el lugar donde se encuentran diferentes
generaciones y donde se ayudan mutuamente a crecer en la solidaridad y el
compromiso, y donde se aprende a armonizar los derechos individuales con las demás
exigencias de la vida social.
Apostar por la familia es sembrar contra el individualismo y la soledad crónica que vive
el ser humano en nuestros días. Apostar por la familia es creer que la familia es el
espacio más propio de encuentro y comunión para la persona. Apostar por la familia es
creer, en definitiva, que vivir en familia es enseñar la vida como una vocación al amor.